​El tradicional color gris del invierno puertomontino recibía una jornada histórica para el Club de Deportes Valdivia en Chinquihue. Se trataba del primer partido que el Torreón jugaba en la 1º B tras 26 años de ausencia. La escuadra valdiviana regresaba al sitial que abandonó y que hoy ni se compara al antiguo. Era otro fútbol en 1990, administrativa y deportivamente hablando.
Bajo la atenta mirada de aproximadamente 600 espectadores, (en una abrumante mayoría, valdivianos) el Torreón se perfiló ante Unión La Calera como protagonista del partido desde los primeros minutos, contó con claras llegadas de gol, especialmente un mano a mano con el arquero calerano que desperdició Jonathan Guajardo. Así se desarrolló un primer tiempo activo, donde el equipo mantuvo el ritmo e iniciativa del partido, mientras que el cuadro cementero aprovechaba de acercarse al área mediante la pelota detenida. Casi culminando el primer tiempo un error en la zaga generó el primer gol de Calera desde lanzamiento penal. Hablamos de una desaplicación “justificada” en la habilidad de un “9” de área como era Federico Laurito quien se encargó de amenazar con daño durante varios episodios del segundo tiempo.
En el complemento el DT Ricardo Lunari tuvo que mover las piezas y reforzar las áreas más débiles del equipo. Así Carlos Opazo reemplazó a Matías Cancino y fortaleció la recuperación de balón en la mitad del campo, algo que se necesitaba pues el joven mediocampista quedó al debe en un partido de alto roce. En el mismo instante, el pequeño Nahuel Donadell volvía a defender al Torreón reemplazando a Jonathan Guajardo, mostrando una interesante sociedad de habilidosos con el experimentado Eric Pino, la voz cantante de la ofensiva valdiviana. Con los recién ingresados, Valdivia supo llegar con seguridad al arco, abriendo la cancha principalmente con ataques por la banda de González, que subió permanentemente desde su posición natural hacia la ofensiva. Fue en una de esas aperturas por el otro sector que Eric Pino aprovecha un pase en profundidad y es derribado por el arquero Lovera, decretándose penal. El mismo Pino lo convierte y empareja las acciones. Desde allí el partido fue para cualquiera, Valdivia aprovechando la subida de la línea defensiva de Calera y abriendo espacios. Los visitantes llegando con mucho centro y juego asociado en las bandas, incluyendo una clarísima jugada que se estrelló en el poste y donde el balón “coqueteó” con la línea de gol. Mérito para Leyton, arquero valdiviano que salvó otras tres claras jugadas que pudieron cambiar el resultado, aunque estuvo muy tímido en otras ocasiones caleranas al finalizar la segunda etapa. 
Ante todo, buen debut de Club Deportes Valdivia, perfectamente pudo ser un triunfo si no hubiera perdonado las ocasiones del primer tiempo. Alta calificación para su hinchada fiel que viajó en masa a Puerto Montt, esperando que el Parque Municipal quede en condiciones de ser utilizado a la brevedad. 
Continúa la ruta por consolidarnos en Primera B.
Por Pablo Delgado Agoni  

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